
El aceite de
orégano se emplea como un antiséptico, usado por aquellos que prefieren la
medicina natural o alternativa antes que tener que tomar pastillas. Este aceite
se puede utilizar para destruir hongos e incluso para calmar el dolor, llegando
a ser tan eficaz como la morfina, y por sus propiedades antisépticas sirve como
desinfectante y cicatrizante. El aceite de orégano es tan útil contra los
hongos que en diferentes pruebas de laboratorio se ha comprobado que puede
acabar hasta con las cepas.
Además de ser
un potente activo contra las bacterias como el e-coli también nos ayuda a hacer
la digestión, y es muy buena contra la artritis, el reuma, el insomnio o la
jaqueca, esta última una enfermedad que cada vez padecen más personas. También
es muy útil en invierno para enfermedades tan comunes como la gripe y los
resfriados en caso de tener fiebre.
Y lo mejor que
tiene el orégano es que es un producto que podemos encontrar en cualquier
supermercado o tienda de barrio, ya que en especial para la cocina es un
condimento muy utilizado, por lo que si queremos hacernos alguna de las mezclas
necesarias para tratar alguna cosa sólo tenemos que ir y comprar la hierba,
También hay páginas web en Internet que están especializadas en vender el
aceite de orégano, además de otros remedios naturales. Así que cuando le
estemos echando el orégano a nuestra pizza favorita, recodemos que no solo
sirve para mejorar el valor de nuestros platos, sino también para mejorar
nuestra salud.

Las propiedades antisépticas del orégano
se llevan utilizando desde hace siglos, ya que incluso en la antigua Roma era
costumbre quemar en pequeños incensarios una pizca de orégano para purificar el
aire cuando había epidemias.
Hoy en día se está utilizando el aceite de
orégano en la medicina veterinaria gracias a su capacidad antibiótica, y hasta
se están haciendo pruebas para cubrir alimentos y conseguir que hongos,
parásitos y bacterias los contaminen.
Las propiedades antisépticas que posee hacen
de esta planta una excelente alternativa natural en el tratamiento de catarros
y resfriados, ya que es muy eficaz en episodios de tos, ayuda a reducir la
inflamación bronquial y permite al organismo luchar contra los gérmenes.
También alivia los dolores que produce el síndrome premenstrual.
En el caso de las heridas, también puede
usarse para desinfectar y aliviar el dolor, además de contribuir a una correcta
cicatrización. Incluso se pueden hacer gárgaras con una infusión de orégano en
casos de anginas.